domingo, 26 de noviembre de 2017

La serpiente Uróboros, de E. R. Eddison

Título: La serpiente Uróboros (The Worm Ouroboros)
Autor: Erick Rücker Eddison

Este es un libro clásico de Género Fantástico, en su vertiente épica o de aventuras, también llamado posteriormente Espada y Brujería o Fantasía Épica. Fue escrito en 1926 y a pesar de su antigüedad resiste perfectamente el paso del tiempo, de tal modo que no desentona nada con la mayoría de obras fantásticas de la actualidad, e incluso en ocasiones las supera.

En un mundo fantástico, y dentro de un entorno medieval, la narración se centra en la lucha entre dos fuertes naciones: Demonlandia y Brujolandia. También hay otros países, como Duendelandia, Trasgolandia o Goblinlandia, pero son más bien estados accesorios y satélites, aliados de una de las dos grandes potencias. Demonlandia y Brujolandia luchan una encarnizada guerra en la cual no se combate solo con las espadas, sino también con la magia, esgrimida por el temible rey de los brujos. Con este trasfondo la historia nos presenta a héroes, guerreros, consejeros y reyes, y también a sus esposas, acompañantes y amadas —las mujeres tienen mucho peso en la historia que se cuenta—. También hacen presencia seres sobrenaturales como los hipogrifos, mantícoras, hadas, faunos e incluso entidades casi divinas. Se suceden las aventuras, viajes y desafíos que deben resolver los esforzados héroes de Demonlandia, en una narración plagada de elementos épicos.

Erick Rücker Eddison.

Esto, que no parece muy distinto de lo que vemos en tantas sagas fantásticas de la actualidad, lo desarrolla Eddison con una habilidad y una maestría envidiables. Y es que no estamos ante un autor mediocre, sino excelente, que por su solera debe erigirse en maestro. Eddison maneja con la misma facilidad las tramas de intriga palaciega como los hechos de armas y las batallas. Es versátil a la hora de desarrollar personajes, y aunque los buenos buenísimos a veces resultan predecibles y un tanto insulsos, el retrato con miles de matices de los malvados y los personajes que están en el gris entre el Bien y el Mal, es también muy atractivo.

La obra se nos presenta como una especie de libro de caballerías, o bien un cuento de hadas, una crónica de hechos de estilo juglaresco y medieval. Por tanto no es una narración realista, sino más bien idealizada, en ocasiones onírica. Sin embargo, se consigue una sensación de proximidad y verosimilitud que no tendría un simple cuento de caballerías, y es que los personajes, a pesar de estar idealizados, también tienen su necesaria carga de humanidad, de picaresca, de bajezas y contradicciones, para que no parezcan de cartón piedra. Por ejemplo, los diálogos son inteligentes y hay un uso chispeante del erotismo entre las damas y los caballeros de las cortes de los reyes, mezclado además con las ambiciones políticas de cada cual. Por otro lado, a veces el autor desprende un fino sentido del humor, mientras que en otras sabe crear una impresión tenebrosa y sobrecogedora.



El estilo merece un capítulo aparte. La forma de expresión de Eddison es rica, elegante, hermosa, poética y también sólida. Hay pasajes de gran belleza, como las múltiples descripciones de parajes naturales, o simplemente de un amanecer o un crepúsculo; y otros están llenos de carga épica, como las batallas entre los guerreros. Es un prosista formidable y un virtuoso de la palabra. El lector se deja llevar de su estilo, que consigue hechizar. Aunque es muy descriptivo, también resulta fluido.

Como defectos, al libro le falta un mapa para seguir las andanzas de los protagonistas. También hay que señalar el descarado maniqueísmo en los bandos, pues unos son los buenos buenísimos —los de Demonlandia—, frente a los malvados hasta la médula de Brujolandia. No obstante, el tono trovadoresco de la narración y el sorprendente final explican esta falta de grises entre tanto blanco o negro. El uso de nombres un poco infantiles para los países: Demonlandia, Brujolandia, Duendelandia, etc., también puede tomarse como un punto flaco, pero puede explicarse por ese aire de cuento de hadas que el autor desea generar. Falta también una mayor sensación de verosimilitud en el elemento sobrenatural, el cual parece a veces producto de un deus ex machina, necesario para justificar desenlaces en la narración. En todo caso, los errores quedan en segundo lugar respecto a los aciertos.

En definitiva, es un libro de Espada y Brujería medieval, o Fantasía Épica, con sus elementos típicos, pero bien desarrollados y muy bien escrito. Un clásico, por méritos propios.

Andrés Díaz Sánchez.  

8 comentarios:

  1. Muy buena historia... me encanta el imaginario de Eddison.. eso si el nombre de las fracciones tela!!! No se exprimio la sesera 😉

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    1. Jajaja!, sí, desde luego lo de Ogrolandia y cosas por el estilo no es muy rebuscado. Aún así, un buen libro.
      Muchas gracias por tu comentario, David.

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  2. Ya había leído sobre el en la gran Wikipedia, pero no conocía los detalles. Me parece una obra interesante, como muchas de aquellas que dieron comienzo a este género. Lo pondré en la ultra lista de pendientes

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    1. Es un libro que tuvo mala suerte porque no ha tenido la repercusión que, en mi opinión, merece. Una buena obra de Fantasía a tener en cuenta. Muchas gracias por tu comentario, William.

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    2. Y como este hay muchas obras que han corrido la misma nefasta suerte, por ejemplo hay muchas obras de Espada y Planeta que son desconocidas por estar a la sombra de John Carter, y lo mismo ocurre con la EyB. Suerte tiene los que pueden hacerse con ellas, así sea por medios digitales

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    3. Totalmente de acuerdo, Williamdarkgates. Tolkien, Howard y Burroughs han aplastado con su gran presencia muchas obras muy notables, pero que no tuvieron tanta repercusión. Ahora, por estar descatalogadas, solo pueden conseguirse de segunda mano o en formato digital.

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  3. La verdad un verdadero precursor de la literatura fantástica.

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    1. Desde luego, hay que tenerlo en cuenta si te gusta el Género.

      Un abrazo, José Luis, y gracias por tu comentario.

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