domingo, 24 de diciembre de 2017

En el principio fue la oscuridad, de R. Scott Bakker



En el principio fue la oscuridad. Príncipe de Nada vol. I
Autor: R. Scott Bakker.
2005, Timun Mas.

«Esta es la historia de una gran y trágica guerra santa, de las poderosas facciones que trataron de poseerla y pervertirla, y de un hijo en busca de su padre. Y, como en todas las historias, somos nosotros, los supervivientes, los que escribiremos su conclusión.»

Hay obras de Fantasía que elevan el listón de la madurez del Género, por el realismo que destilan, por la profundidad y riqueza de los personajes, por la complejidad y verosimilitud del mundo que se presenta en ellas, y, rizando el rizo, también por su magnífico estilo literario. En el principio fue la oscuridad, primer volumen de la saga Príncipe de nada, es una de estas piezas brillantes que respetan el género porque lo aman, y que al mismo tiempo lo elevan a nuevas cotas de calidad.

Aunque en este texto nos vamos a referir a una sola novela, lo que se dice de ella se extiende en general al resto de la trilogía, compuesta por En el principio fue la oscuridad y sus continuaciones: El Profeta Guerrero y El pensamiento de las Mil Caras. Las tres forman el conjunto llamado Príncipe de Nada y fueron editadas en su momento por la editorial Timun Mas. A pesar de su arrolladora calidad, por unas u otras razones no tuvo en España las suficientes ventas como para justificar la edición en castellano de los siguientes volúmenes de esta extensa saga, que siguen inéditos para el público hispanohablante. Y esto, créanme, es una pequeña tragedia para quienes disfrutamos de la obra de Bakker, pero no tenemos suficiente nivel de inglés como para embarcarnos en la lectura de las ediciones originales. A la trilogía The Prince of Nothing le sigue una tetralogía llamada The Aspect-Emperor inédita en España, compuesta de las siguientes novelas: The Judging Eye, The White-Luck Warrior, The Great Ordeal y The Unholy Consult. 

R. Scott Bakker

Centrémonos en la novela En el principio fue la oscuridad (The Darkness that comes before). A primera vista, por su argumento la obra podría confundirse con muchas otras de Fantasía Épica que vemos en la actualidad… En el mundo de Eärwa se producen los indicios suficientes como para sospechar que va a renacer o volver en breve el llamado «No Dios», una entidad que es en sí misma el mal absoluto y que ya asoló este mundo hace miles de años. Entonces, el No Dios fue detenido gracias a la unión de las principales naciones civilizadas, durante una guerra en que se enfrentaron ejércitos de miles de hombres y de diferentes bestias, peleando con el acero o la magia. El No Dios fue rechazado y el mundo recuperó su relativa tranquilidad. Con el transcurso de los milenios la amenaza fue olvidada, los hombres se dedicaron a sus intrigas y luchas habituales y en el momento presente solo unos pocos hechiceros, pertenecientes a la Escuela del Mandato, se preparan para la más que probable segunda venida del No Dios. La saga trata, precisamente, de esta nueva aparición del mal absoluto.

Tenemos, pues, los lugares comunes de la Fantasía Épica creada por Tolkien y continuada con mayor o menor fortuna por una legión de seguidores: una amenaza mundial, una encarnación física del Mal que parece a priori invencible, o al menos más fuerte que el Bien, y un puñado de humanos y seres parecidos a humanos que pelean desesperadamente para vencerlo. Todo ello acompañado de batallas, hechicería, aventuras, etc. Esto ya está inventado y parece que la vieja fórmula vuelve a ponerse en marcha.

The judging eye, primera novela de la
tetralogía The Aspect-Emperor.

Sin embargo, la obra de Scott Bakker es una de esas que, aun partiendo de un mismo camino, no lo recorre sin más, sino que crea a partir de él nuevos senderos, o al menos lo ensancha. Esto se debe a la gran madurez en el tratamiento de los personajes y del mundo en el que viven. Por ejemplo, el maniqueísmo, aunque existe, no es tan evidente, y al cabo de poco el negro y el blanco se transforman en un gris que con frecuencia se tiñe de oscuro. Los buenos son egoístas y miran por sus propios intereses, son demasiado humanos y pueden comportarse con una crueldad que sorprende y hasta desagrada al lector, pero que es la propia de un mundo violento donde el débil no tiene otra opción que someterse al fuerte. En el plano general, pues, no existe una clara definición entre el Bien y el Mal, y los reyes, príncipes y hechiceros parecen guiarse solo por su propia conveniencia. Pero en el plano psicológico tampoco existe esa rigidez tan acostumbrada: los personajes sufren sus propios conflictos, cambian, se transforman, evolucionan, presentan diferentes facetas y se nos aparecen unas veces heroicos y otras miserables y patéticos. Las relaciones personales son difíciles, llenas de aristas, nada infantiles, ni siquiera juveniles, sino adultas hasta la médula. Al reflejar de manera implacable un mundo violento la corrección política es algo ajeno a la saga, no existen estúpidos clichés y sin duda mucha gente se sorprenderá por las relaciones entre hombres y mujeres en ocasiones el empleo del sexo es explícito, aunque sin llegar a la pornografía. Las intrigas por el poder son interesantes y en ellas los inocentes son simples números, a veces ni eso…, y esto reza también para los buenos.

En resumen, Bakker parece plantear no un mundo de Fantasía Épica bondadoso o al menos cercano al lector, sino una realidad descarnada con tintes sobrenaturales. Por ello la obra tiene un aire más de novela histórica que de Fantasía al uso. Es una línea del campo fantástico que recorren desde hace años autores como G. R. R. Martin, Sapkowsky o Steven Erikson. Pero que nadie se engañe: Bakker no es un nuevo Martin —al parecer el referente por antonomasia de la Fantasía adulta—; su estilo y situaciones son muy distintas y quien espere encontrarse aquí una clonación de Canción de Hielo y Fuego se llevará una chasco. Bakker y los autores citados se parecen al darle cierto enfoque a la Fantasía, pero son entre ellos muy distintos.

The white-luck warrior, segunda novela
de la tetralogía The Aspect-Emperor. 

En cuanto al mundo creado por Bakker, el propio autor cuenta que tardó quince años en diseñarlo, así que tenemos un entorno que goza de un detallismo abrumador.Al estilo de Tolkien, hay decenas de lenguas distintas, madres, hijas y nietas de sus propias familias lingüísticas. El mundo tiene su propia, larga y complicada historia de pueblos y países. La asombrosa riqueza también está en las muchas y diferentes escuelas de magos, en las costumbres y folclore de cada lugar, incluso en su literatura y filosofía. Por las páginas van pasando decenas de personajes: guerreros, magos, espías, prostitutas, esclavos, reyes, consejeros… Cada cual tiene su historia y su propio enfoque de lo ocurre, y todos estos personajes resultan convincentes.

Paradójicamente, dicha riqueza plantea el principal problema del libro: su dificultad inicial para adaptarse a tal maremagno de nombres y lugares. Muchos pueden sentirse al principio intimidados por la catarata de datos y algunos sin duda creerán no enterarse de nada hasta después de las primeras cien páginas. La única manera de solventar esto es no tener prisa y consultar cada dos por tres el glosario de términos y mapas de los apéndices. Si no estás dispuesto a tener un dedo en estos apéndices sí puedes perderte y desanimarte. No es una obra menor y ligera, sino densa y abundante. Pero si no hay miedo de vérselas con este desafío inicial, el lector se acaba sumergiendo en el mundo, se maravilla de su detallismo y autenticidad, y la obra se hace por completo adictiva.


The Great Ordeal, tercera novela
de la tetralogía The Aspect-Emperor.

Como en toda gran obra de Fantasía Épica, los paralelismos históricos son evidentes. Mientras la trama del No Dios empieza a manifestarse —con lentitud, al menos en el primer volumen—, el arco argumental principal es el de una guerra santa que un conjunto de países libra contra otro conjunto de países. Una de las dos grandes religiones de Eärwa nos recuerda a un islam más o menos fanatizado. Pero lo sorprendente y paradójico es que el carácter de la guerra santa es el de las Cruzadas, y la facción que pretende reconquistar los lugares sagrados recuerda al ejército de caballeros francos que marcharon a Palestina; esto se extiende a las relaciones problemáticas de los cruzados con el Imperio bizantino —en el libro, el Imperio nansur—. La estética y la ambientación no son las de una Europa medieval, sino más bien las del Oriente Medio babilónico o persa, lo cual es una sorpresa agradable en una saga épica y fantástica. Y también es de agradecer que no aparezcan elfos, enanos, hobbits, kenders, halflings y otras criaturas marca Tolkien. El peso recae en los humanos y en algunos seres de pesadilla que por el momento se mantienen en la sombra.

Aunque hay una gran batalla y algunas escaramuzas violentas, no es claramente una obra de acción. Sin embargo, las constantes intrigas, maquinaciones, traiciones y pactos entre unos y otros hacen del mundo de Eärwa un inmenso tablero de ajedrez con muchos y enconados adversarios.

La magia existe y es real, pero no está explicada de manera exhaustiva: aunque parece basada en sistemas verosímiles, el autor no la expone al desnudo. Sí se hace mucho hincapié en la filosofía de los países, los pueblos y los personajes. Esta dimensión filosófica se funde con un estilo literario sugerente y a veces críptico, pero fluido, que resulta evocador y consigue hechizar.

The unholy consult, cuarta novela de la
tetralogía The Aspect-Emperor

Como ya se ha comentado antes, la trilogía Príncipe de Nada (En el principio fue la oscuridad, El Profeta Guerrero y El pensamiento de las Mil Caras) forma parte de una vastísima serie llamada The second apocalypse. A la primera trilogía le sigue una tetralogía: The Aspect-Emperor, cuyo último título, The unholy consult, ha sido publicado precisamente en 2017. Por desgracia, esta tetralogía continúa inédita en lengua hispana y no parece que alguna otra editorial quiera publicarla en castellano. Es, como dije antes, una pequeña tragedia para todos los que disfrutamos leyendo En el principio fue la oscuridad y sus continuaciones, El profeta guerrero y El pensamiento de las mil caras.

Pero incluso sabiendo que la obra está inconclusa en español, yo animaría a cualquier amante de la Fantasía y la buena literatura a leer la primera trilogía, porque por sí misma merece mucho la pena. Es una joya moderna en un género ya antiguo.

Andrés Díaz Sánchez.

6 comentarios:

  1. Voy a buscarlo por librinde ahora mismo... ya habias comentado esta obra con anterioridad.. y me llama muy mucho xdd... como siempre excelente reseña!!!!¡

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    1. Muchas gracias. Esta trilogía a mí me encantó, me dejó impactado, aunque al principio cuesta seguirla porque es densa, pero de pronto se vuelve adictiva. Yo te recomiendo que, si quieres leerla, compres solo el primero, por si acaso, y si te gusta sigas con los siguientes. Aunque, ¿qué te voy a contar yo a ti, si tú eres veterano en lecturas? ;)

      Un abrazo, David.

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  2. Tenía apuntada esta saga desde mucho antes de oirte mencionarla por primera vez, sin embargo todavía no le he dado la oportunidad. Ahora que sé porqué te gusta tanto sé un poco más de ella puede que la adelante en la lista de pendientes, pero de todas formas me faltará mucho para ponerme con ella.

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    1. Espero que, sea más pronto o más tarde, le des una oportunidad y te guste. Hay que ser paciente con el libro, de todos modos.

      Un abrazo.

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  3. El problema para ver en nuestro país este tipo de obras es que el público realmente interesado en la fantasía es muy reducido. Está el novelista de moda -G.R.R. Martin- y cuatro o cinco nombres más -Sanderson, Abercrombie, Rothfuss, etc.-; pero el resto de obras son sólo del conocimiento de los círculos de aficionados acérrimos.

    Leí no hace mucho una entrevista a Francisco Arellano, editor de la Biblioteca del Laberinto, en que se quejaba de que los escritores clásicos de fantasía son desconocidos para los nuevos lectores del género -llegados al socaire de la serie de TV "Juego de Tronos"-, los cuales ni siquiera están muy motivados para iniciarse en ellos. Decía saberlo de primera mano.

    Y es difícil no darle la razón en su pesimismo al observar el panorama actual de la fanatasía: quiebra de varias editoriales, obras excelentes que tardan décadas en reeditarse, novedades jugosas que nunca se verán en nuestro idioma...

    A ver si la adaptación televisiva de "La Compañía Negra" devuelve a Glen Cook a las librerías españolas.

    Y, por supuesto, esperemos que alguna editorial audaz se atreva a sacar en España los libros de Scott Bakker en un futuro no muy lejano. Tu reseña ha despertado mi curiosidad, francamente.

    Un saludo.

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    1. Hola, Crisagón.

      Muchas gracias por tus opiniones. La obra de Scott Bakker no es tan comercial como la de Martin o Rothfuss, por ejemplo. De hecho, es muy especial porque tiene un enfoque filosófico que no suelen tener la mayoría. No es desde luego ningún Juego de Tronos y exige del lector bastante más paciencia, además de tener un tratamiento de ciertos temas muy profundo y adulto, que quizás alguna gente que viene de lecturas más ligeras, no pueda disfrutar. Sinceramente, no soy optimista, no es fácil que se llegue a publicar entera porque requiere un nivel de comprensión y de atención por parte del lector que no es el del best-seller al uso. Pero si se busca una obra exigente para lectores exigentes, dentro de la Fantasía, esta es tu obra. Y en todo caso, llega un momento en que se convierte en adictiva (al menos a mí eso me sucedió). A mí Bakker me parece muchísimo mejor que Martin en casi todos los niveles, salvo en el comercial y popular. Ahí, Martin es más astuto.

      De Glen Cook no he leído nada y ciertamente tengo ganas, he leído muchas cosas positivas sobre sus libros y es posible que me gustara. Al menos, me han dicho que es un tipo de Fantasía inusual, distinta a lo que se suele ver. Habrá que probar. Lo apunto en recomendaciones. Gracias.

      Un saludo.

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